He leído el artículo de BHL por la mañana. Por la tarde, y supongo que por casualidad, en la TVE1 han repuesto, una vez más, GREASE. Una película que nos “pinta” la América liberal y feliz que se forjó entre los años cincuenta y mediados de los sesenta, con la que soñamos tantos jóvenes de los años setenta y ochenta.
BHL, filosofo y pensador francés, al que admiro desde que leí Le Diáble en Tête (El diablo en la cabeza) obra en la que retrataba la vida y el pensamiento de un joven francés que vivía, más o menos, como nosotros, los jóvenes de entonces, soñábamos), tiene un peso importante dentro de la opinión intelectual Francesa y por lo tanto Europea, por ello entiendo su preocupación y su toma de partido por un hecho tan insólito como cruel, que pone en entredicho la credibilidad de uno de los iconos del cine de nuestro tiempo, al mismo tiempo que parece poner en entredicho los éxitos sociales vividos y conseguidos durante todos los años de la segunda mitad del siglo XX, en las dos vertientes del Atlántico. Al leer el artículo me ha invadido la sensación de que la Europa abierta, libre y sin barreras, con la que soñábamos tan ardientemente y en la que pretendemos vivir para siempre, a imagen de aquella América que vimos en sus películas (ejem.: GREASE), se despierta en estos tiempos convulsos de hoy y descubre la realidad. Una realidad que nos señala que aquellos años de libertad a la Americana se acabaron, no sé si un 15 de Enero de 1991, o lo fue antes. Y esde entonces América (aunque sea con la mediación de otros países) no se cansa de repetirnos que el fin de aquella época hace tiempo que llegó (recordemos le frase “…la vieja Europa…”). Y con ello nosotros los Europeos debemos seguir, como si de un nuevo sueño se tratase, el nuevo dictado.
Pero volviendo a lo que importa, el juicio de opinión, que rodea a los actos del Sr Polanski. BHL condena la situación de indefensión en la que se encuentra el cineasta, evocando el recuerdo de los múltiples casos de asesinato y vejación existentes en el mundo, (sobre todo en estados unidos) y no condenados, habla de la crueldad de la indefensión que padecen los niños soldado, y de los actos de violación de los derechos humanos (de los que ciertamente solo se preocupa Amnistía Internacional). Luego habla de la infancia en el gueto, de la esposa asesinada por el clan Mansson, y finalmente del cine del buen cine que el artista nos ha ofrecido durante estos años, todo ello para encausar a cuantos desean y piden que la justicia haga lo que debe hacer, cerrar los ojos e impartir su veredicto imparcial. No creo que desgranar las desgracias personales o los buenos ratos que nos haya hecho pasar el Sr Polanski con las películas que nos ha ofrecido a lo largo de su vida, sean motivos suficientes para calificar de vergonzosa la actuación de la justicia, aunque sea tarde y gracias al oportunismo de un politico. Yo también soy un admirador de Roman Polanski, también he visto, entre otras, El pianista (por citar la película que cita BHL). Pero todo ello no me impide juzgar que si el Sr. Polanski cometió un grave error hace 32 años, quizás enardecido por “la juventud” y el poder que le confería el hecho de ser ya un cineasta de renombre internacional, y que inocentemente o no tanto, pensaría que no pasaría de ser un acto intimo del que solo serian testigos ellos dos (la joven violentada y él) y sus conciencias, en el interior de las cuales el tiempo todo lo difumina (Avec le temps, tout s’en va…- Lèo Ferre), el Sr Polanski ha de afrontar su responsabilidad. Pues el tiempo también tiene su memoria.
Todo el mundo recordamos alguna estupidez personal de tiempos pasados, de la que quisiéramos estar libres, que no se separa de nuestro recuerdo, poniendo en aprietos a nuestra particular idiosincrasia. ¿Los errores tienen prescripción? Quizás suene a revisionismo católico y conservador, no soy ni conservador, ni católico practicante, y por ello, la pregunta, no tiene la intención de buscar un juicio religioso-moral de los actos, pero si que quiero con ella defender la libertad de la justicia, y la necesidad de la asunción de nuestra responsabilidad en todos nuestros actos, y por esto creo que mi pregunta se enreda directamente en la misma maraña de creación del pensamiento en la que se justifica BHL. Él pretende, parece ser de manera muy altruista, para el Sr Polanski, la comprensión y el perdón, apoyándose en el hecho de su edad avanzada y que no ha reincidido. Parece que nos quiere hacer entender que las buenas acciones en el futuro nos perdonarán nuestros errores del pasado. ¿Deberemos perdonar entonces a Mladic? ¿Deberemos perdonar a los sacerdotes pedófilos que no volvieron a reincidir? ¿Hubiéramos debido perdonar a Pinochet, porque desde que dejó el poder no hizo ninguna “travesura”? (Ya veo que algunos se echarán las manos a la cabeza por lo disparatado de las comparaciones, pero mi pretensión es únicamente posicionarme a favor de la libertad de la justicia, no es demagogia) Pienso que las buenas acciones pueden reducir la pena, siempre y cuando se confiese y demuestre arrepentimiento, pero el precio del error debe de pagarse, sea cual sea el estatus de quien haya cometido la falta, aunque simplemente el castigo se reduzca al escarnio público. También reconozco que con ello sufrirán personas inocentes, tales sus hijos, pero en su momento también las victimas sufrieron y ninguno de los “verdugos” se paró a pensar en el dolor que causaban. BHL podría haber utilizado en algún momento de su reflexión el hecho de que la mujer a la que violó, había retirado ya la denuncia y que según decía lo había perdonado, pero incluso aunque lo hubiera hecho, sigo pensando que tampoco sería motivo suficiente para que la justicia no cumpliese con su deber.
Decía al comienzo que la opinión pública española no parece haberle dado mayor importancia al caso. Pero la verdad es que con la lluvia de casos de mangancia y corruptelas que hay en estos momentos en España, tampoco me extraña que el caso haya pasado entre las líneas, como una más de las múltiples sinvergüenzadas de gente con dinero y poder. De todas formas sospecho que en el resto de Europa, fuera de los círculos artísticos, tampoco ha emocionado excesivamente la noticia. Reflexionando sobre la situación social que plantea el caso Polanski me llevan a considerar que se está produciendo una anomalía social, que aunque no es nueva parece está haciéndose cada vez más visible. El despotismo de los poderosos, ante las nuevas ignorancias populares. Es una situación cíclica que se repite en la historia y que como en otras ocasiones ocurrió, puede que nos lleve a un largo corredor flanqueado por muchas puertas, cerradas, que está tenuemente iluminado por lamparillas, las que cada uno de nosotros llevamos, únicamente para uso personal, obligándonos a buscar, a trompicones, una salida que aunque no vemos, intuimos.
Y es cuando llegado a este punto puedo hacer las preguntas que me asaltaron tras la lectura del articulo. Sabemos que la defensa tan incondicional que BHL hace de R. Polanski no está animada por una amistad personal con el cineasta, de hecho él mismo dice que lo conoce muy poco, tampoco porque crea que la justicia se equivoque. BHL presenta la situación desde una perspectiva tomada en una posición, que aunque en el fondo esté llena de buenas intenciones, (de hecho su lucha personal siempre ha sido la de mantenerse en posiciones equidistantes, a la búsqueda de la solución de los conflictos) en esta ocasión, parecen razones más personales (iluminadas por la lamparilla individual) para, utilizando el caso de una forma intelectual y reflexiva, poder atacar con más fuerza a las personas a las que él quiere alcanzar (¿oportunistas?¿francotiradores?¿falsos justicieros?). Pero todo ello me lleva a preguntarme ¿son todas estas razones suficientes para que un intelectual como BHL se preocupe tanto en defender y justificar a R. Polanski? ¿y porque, al mismo tiempo, parece ser que al resto de la sociedad le despreocupa su suerte? Aquí es donde yo veo la anomalía ¿Será porque ambos pertenecen a un colectivo excesivamente demonizado, como lo es el de la intelectualidad, el mundo del arte y los artistas? ¿No será que las distancias entre las clases sociales son ya tan grandes que la corriente sensible no pasa? ¿Será que la toma de conciencia de esta situación tan anómala, es la razón verdadera de BHL para proteger a R. Polanski, protegerse él mismo y defender el colectivo del que forman parte intentando alejar el riesgo a que este colectivo, se convierta una vez más en el chivo expiatorio de las faltas de todos los colectivos de “gama alta” y que siempre han pululado a su alrededor, según interés, y que hoy en día se están volviendo más cínicos, más corruptos y más despiadados con los desprotegidos?
JMG
No hay comentarios:
Publicar un comentario