No hay nieve en mi postal, tampoco estrella, ni Papa Noël, ni Reyes, ni angelitos o belén, no hay gente de fiesta, ni botellas, ni cotillón. Pero hay dos sillas a la luz de la ristra de bombillas, sentaos en la que querais, en la otra poned a quien querais, poned un sentimiento, un deseo, y encended el fuego todo está listo para disfrutar y para hablar.
Pero no os os quedeis para siempre, ni os pareis mucho rato, que está pohibido aparcarse en el callejón de la ilusión, seguid el camino que bordea el corazón, y en cualquier revuelta te sorprenderá la felicidad.

