martes, 13 de abril de 2010

EGUNKARIA ASKATU DA



Ojalá que la libertad tenga, aún, alguna oportunidad.

La libertad a pensar diferente, la libertad a expresarse diferente, la libertad a hablar diferente (aunque sea dentro del conjunto de una nación diferente), la libertad de pedir lo que deseamos ardientemente (aunque no guste a los demás), la libertad de escribir diferente, y que por todo ello no te atropellen con la intransigente bandera de la igualdad de expresión.

Hoy nos podemos felicitar porque un periódico diferente, al que habían tachado de delincuente ha sido declarado inocente de todos los cargos que se le acusaban, demostrando la mala fe de quienes habían promovido, dado crédito y finalmente ejecutado la sentencia de una denuncia basada únicamente en la coincidencia (idioma, lugar, deseos de libertad compartidos con personas e ideologías parecidas). Desgraciadamente no es la primera vez que ocurre eso en Euskadi. Desgraciadamente también, la sentencia no tiene potestad de recuperar el tiempo que se ha hecho perder a un grupo de personas, trabajadores de una profesión digna y necesaria en cualquier país democrático. Ni tampoco servirá para que las personas que tan injustamente procedieron, en contra de un medio de comunicación libre dentro de una comunidad libre, se retracten moralmente y de una forma profunda, de lo erróneo de su manera de actuar y de pensar. Ni tampoco servirá para poner en cuestión una ley injusta y anticonstitucional que ha servido de caldo de cultivo para los citados hechos y que prevalece.

Ojalá que no se repita y que esta sentencia permita reconocer en lo sucesivo, que ningún medio de comunicación, por muy contrario que sea al régimen y las instituciones del poder establecido, debe de ser maniatado ni amordazado. Todos somos capaces, y debe de ser reconocida nuestra capacidad, de poder informarnos en libertad y del modo y medio que creamos conveniente.

JMJ
13 de Abril del 2010

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